Cuando los gobiernos autoritarios usan la tecnología indebidamente

No es ningún secreto que la República Popular China utiliza la tecnología de última generación para controlar a los ciudadanos chinos en su país y en el extranjero, y lo hace con la intención expresa de mantener el poder del Partido Comunista Chino castigando cualquier comportamiento que consideren subversivo o peligroso.

Pero, ¿y si otros países compran la misma tecnología de Pekín por la misma razón? Ya está sucediendo. Y es una de las razones por las que Estados Unidos está tan preocupado por la 5G, la nueva tecnología inalámbrica de quinta generación que formará la columna vertebral de las futuras economías y servicios públicos.

La preocupación es que Pekín podría utilizar la 5G para reprimir aún más a los ciudadanos y que otros países también podrían hacerlo.

Bandera ondeando cerca de cámaras montadas en un poste (© Andy Wong/AP Images)
Una bandera nacional china cerca de las cámaras de vigilancia montadas en un poste de luz en la plaza de Tiananmén en Pekín. (© Andy Wong/AP Images)

Conoce cómo algunos regímenes autoritarios ya reprimen a sus ciudadanos y cómo la 5G podría permitir más abusos de los derechos humanos.

Venezuela

Nicolás Maduro anunció en junio que la República Popular China ayudará a traer tecnología 5G a Venezuela, lo que le permitirá al líder ilegítimo controlar más las vidas de los venezolanos.

El uso y la actividad de Internet de los venezolanos ya está monitorizado y censurado por el gobierno, y cuando se encuentran infracciones que violan las leyes estas son sancionadas por la ley.

Uno de los métodos de vigilancia de Maduro es el carnet de la patria, que es una combinación de tarjeta de identificación de votante y sistema de pago móvil construida por su régimen con la ayuda de ZTE, una empresa de telecomunicaciones china. La tarjeta rastreó a los que votaron por el partido socialista de Maduro y los recompensó con acceso a alimentos y servicios. Los que no votaron por Maduro no pudieron acceder a programas básicos de bienestar social. Este es un ejemplo de cómo Maduro usa tanto la tecnología china como las necesidades básicas como arma contra el pueblo venezolano.

Maduro también indicó que su régimen está tomando medidas para construir y lanzar el satélite Guaicaipuro, el tercero que Venezuela tendrá con el apoyo de China, informó Prensa Asociada (Associated Press).

Persona que mira una tarjeta y escribe en un papel (© Fernando Llano/AP Images)
Un miembro del Partido Socialista Unido, actualmente en el poder, toma nota del carnet de la patria de un votante frente a un centro de votación en Venezuela. (© Fernando Llano/AP Images)

Irán

La empresa china de telecomunicaciones Huawei lleva años prestando servicios a Irán. Si Huawei comienza a desplegar su tecnología 5G en Irán, el régimen iraní estará equipado con la última tecnología para espiar, rastrear y controlar a su población.

Irán ocupa el segundo lugar, después de la República Popular China, como el peor abusador de la libertad en Internet en el informe del grupo Freedom House «Freedom on the Net» (Libertad en internet) de 2019: Informe «La crisis de los medios sociales» (en inglés). Las autoridades iraníes «se han jactado de contar con un ejército de 42.000 voluntarios que controlan el discurso en línea» de los ciudadanos iraníes, según el informe.

Recientemente, el gobierno iraní bloqueó Internet durante 136 horas mientras sus ciudadanos protestaban por el aumento de los precios de la gasolina. El régimen utilizó el apagón de Internet para ocultar atrocidades, incluyendo numerosas muertes.

Mujeres caminando frente a un edificio dañado (© Vahid Salemi/AP Images)
Unas mujeres pasan junto a un edificio dañado durante las recientes protestas en Shahriar (Irán). (© Vahid Salemi/AP Images)

«No se puede confiar en Huawei y ZTE», escribió el fiscal general de Estados Unidos William P. Barr en una carta a la Comisión Federal de Comunicaciones (en inglés) el 13 de noviembre. «En este momento crítico…. cabe señalar que Huawei y ZTE no son más que una amenaza a nuestra seguridad colectiva».