De cómo Arlington se convirtió en lugar de descanso eterno para los veteranos

Cada año, el último lunes de mayo, los estadounidenses rinden homenaje a los hombres y mujeres que han perdido la vida en el servicio militar a Estados Unidos. La mayoría de los estadounidenses tienen el día libre en el trabajo. Muchos asisten a desfiles, visitan monumentos de guerra o rezan una oración ante la tumba de un familiar.

Uno de los lugares más significativos para este tipo de conmemoración es el Cementerio Nacional de Arlington (en inglés), el lugar de reposo final del personal militar de Estados Unidos de todos los grandes conflictos estadounidenses desde la Guerra de la Independencia. El cementerio se encuentra al cruzar el río Potomac desde Washington, en el norte de Virginia. En 2021, el presidente Biden lo visitó el Día de la Recordación y dijo: “Que la luz brille perpetuamente sobre los caídos. Que Dios traiga consuelo a sus familias. Y que Dios proteja a nuestras tropas, hoy y siempre”.

Más de 400.000 miembros de las fuerzas armadas que fallecieron mientras estaban en servicio activo, veteranos y sus familiares elegibles están enterrados en el cementerio, que tiene casi 260 hectáreas en la actualidad y tiene planificada una expansión para 80.000 parcelas de enterramiento adicionales.

Dos presidentes de Estados Unidos fueron enterrados allí. La tumba de William Howard Taft, en la sección 30, está apartada de Schley Drive, uno de los accesos principales, bajo los árboles. John F. Kennedy está enterrado en la sección 45, al pie de la colina en la que se encuentra la Casa de Arlington, una mansión construida a principios del siglo XIX. (Todos los presidentes pueden ser enterrados en el cementerio, pero otros presidentes han sido enterrados en los lugares que preferían o en los emplazamientos de sus bibliotecas presidenciales).

Muchachos exploradores sostienen banderas sobre una tumba (© MPI/Getty Images)
Muchachos exploradores sostienen banderas de Estados Unidos sobre la tumba del presidente William Howard Taft en 1930. (© MPI/Getty Images)

Historia antigua

Antes de ser un cementerio, el terreno era una finca que había pertenecido a Mary Custis Lee, casada con el general del ejército confederado Robert E. Lee. Los Lee vivieron durante un tiempo en la Casa de Arlington de la plantación, que había sido construida décadas antes por personas esclavizadas a solicitud de un descendiente de Martha Washington, esposa del primer presidente de Estados Unidos.

Izquierda: Personas uniformadas de pie y sentadas en las escaleras de una mansión (© Alexander Gardner/Sepia Times/Universal Images Group/Getty Images) Derecha: Edificio con columnas (© Cliff Owen/AP Images)
Izquierda: Soldados de la Unión se relajan en las escaleras de la “Casa de Arlington” en 1864. (© Alexander Gardner/Sepia Times/Universal Images Group/Getty Images) Derecha: La mansión “Casa de Arlington”, de estilo neogreco, tiene vistas a Washington. (© Cliff Owen/AP Images)

Los Lee abandonaron la finca al comienzo de la Guerra Civil estadounidense en 1861, y durante la guerra, el Ejército de la Unión se apoderó de ella para defender Washington de los soldados confederados.

Las autoridades convirtieron la finca en un cementerio nacional en 1864, ya que los muertos de la Guerra Civil llenaban los cementerios cercanos, según Tim Frank, historiador del Cementerio Nacional de Arlington. Al igual que otros cementerios nacionales de la época, Arlington segregaba a los muertos por raza y rango. (Dejó de hacerlo 84 años después, cuando el presidente Harry S. Truman eliminó la segregación en el ejército).

Lápida muestra a un boxeador saliendo de una piedra (U.S. Army/Elizabeth Fraser/Cementerio Nacional de Arlington)
La tumba de Joe Louis Barrow, veterano de la Segunda Guerra Mundial y campeón mundial de pesos pesados de boxeo (U.S. Army/Elizabeth Fraser/Cementerio Nacional de Arlington)

En la época inmediatamente posterior a la Guerra Civil, muchas familias no querían que sus difuntos fueran enterrados en Arlington: Era una señal de que los supervivientes no podían permitirse que los restos de sus seres queridos fueran enviados a casa para ser enterrados, dijo Frank.

La actitud cambió en 1868, cuando los veteranos de la Guerra Civil establecieron el Día de la Decoración (30 de mayo) en el cementerio de Arlington para honrar a los caídos. El presidente Ulysses S. Grant, que llevó al ejército de la Unión a la victoria en la Guerra Civil de Estados Unidos, rindió homenaje en más de una ceremonia del Día de la Decoración.

“Realmente atribuimos al Día de la Decoración el mérito de haber convertido a Arlington en nuestro principal cementerio nacional”, dijo Frank. “Miles de personas acudieron a Arlington para decorar las tumbas con flores. Y luego empezamos a ver cada vez más generales y almirantes, receptores de la Medalla de Honor y dignatarios que solicitaban ser enterrados en Arlington.”

Vista aérea de lápidas en el Cementerio Nacional de Arlington (U.S. Army/Elizabeth Fraser/Cementerio Nacional de Arlington)
En el Cementerio Nacional de Arlington se llevan a cabo treinta funerales cada día. (U.S. Army/Elizabeth Fraser/Cementerio Nacional de Arlington)

Después de la Primera Guerra Mundial, los estadounidenses comenzaron a rendir homenaje a los muertos de todas las guerras de Estados Unidos en el Día de la Decoración. Y en 1971, el Congreso estableció el Día de la Recordación (el último lunes de mayo) como un feriado federal para homenajear a los que murieron mientras servían en el ejército. En los últimos años, el Cementerio Nacional de Arlington ha acogido una solemne ceremonia del Día de la Recordación en la que el presidente deposita una corona de flores en la Tumba del Soldado Desconocido.

Persona en uniforme saluda ante la Tumba del Soldado Desconocido junto a una persona en silla de ruedas (© Alex Brandon/AP Images)
El sargento del Ejército de EE. UU. Brian Pomerville de pie junto a su esposa, Tiffany Lee, saludando a la Tumba del Soldado Desconocido. (© Alex Brandon/AP Images)

La tumba alberga a un militar estadounidense desconocido que murió en la Primera Guerra Mundial. Inspirada en monumentos similares en Francia y Gran Bretaña, la Tumba del Soldado Desconocido es la tumba más visitada del cementerio, atrayendo a millones de personas cada año.