De cómo un estudiante discapacitado navega la vida diaria [vídeo]

Tanveer Mansur Syed, de los Emiratos Árabes Unidos, es uno de los casi 820.000 estudiantes internacionales en Estados Unidos. Asiste a la Universidad George Washington, donde estudia para conseguir un grado de maestría en Biología para educación secundaria.

También es ciego según lo estipulado legalmente, por lo que su experiencia en el recinto universitario no es exactamente la misma que la de otros estudiantes. Pero gracias a las instalaciones para los discapacitados establecidas por la Ley para Estadounidenses con Discapacidades Americans with Disabilities Act (ADA), Syed es capaz de caminar por la universidad y el vecindario de los alrededores utilizando novedosas herramientas que lo ayudan a mantenerse al día en sus estudios.

La Universidad George Washington le presta mucho apoyo ya que me “proporciona mucho material en el formato alternativo que necesito”, relata. Luego muestra un instrumento electrónico que agranda mucho la letra en los capítulos de sus libros de estudio, que aparecen en la pantalla de su computadora.

“Puedo leer los capítulos de estos libros de texto, que son lectura exigida en el curso, de manera que puedo ir a clase tan preparado como cualquier otra persona”, explica. El instrumento incluso puede leer los textos en voz alta “lo que me permite simplemente cerrar los ojos y escuchar”.

Para Syet un día normal de actividades implica desplazarse por las arterias de la ciudad, una actividad que se facilita para los discapacitados visuales con máquinas instaladas en pilares en las aceras con señales que permiten cruzar la calle. Syed puede oprimir un botón de la máquina que le avisa del paso de los vehículos y de cuándo es seguro cruzar.

“Ciertas características, como un pitido constante, le permiten a la persona discapacitada visualmente saber dónde está el área designada para cruzar”, dice.

Cuando entra o sale de un edificio puede hacerlo por rampas, que para él son más seguras que las escaleras. Y una vez dentro del edificio se percata de que tiene a su disposición “en muchos sistemas de ascensor … dispositivos táctiles así como dispositivos en Braille”.

Desde su promulgación en 1990 la ley ADA, que prohíbe la discriminación contra los discapacitados, ha permitido a las personas con discapacidades asistir a la escuela, ir al trabajo y a cualquier otro lado. Y los avances en la tecnología están acelerando la meta de la participación plena para los discapacitados.

Syed afirma que cada día se beneficia de que el entorno en la universidad esté conformado a las regulaciones de la ley ADA: “Como estudiante internacional, siempre he oído que Estados Unidos es la tierra de las oportunidades, y este sistema [el sistema ADA] proporciona a la gente con discapacidades esas oportunidades y un trato igual al de las personas sin discapacidades”.

En Estados Unidos “las personas con discapacidades … son de hecho valorados como ciudadanos Debemos felicitar y aplaudir la ADA por ello”.