El ingenio e impulso estadounidense puso en marcha la revolución del petróleo de esquisto

En la década de 1970 los estadounidenses hacían largas colas en las estaciones gasolineras y el país dependía mucho de las importaciones petroleras desde Oriente Medio. Las cosas han cambiado desde entonces. Actualmente Estados Unidos es el productor más grande de petróleo crudo en el mundo, sobrepasando a Rusia y Arabia Saudita en 2018, según la Administración de Estados Unidos de Información Energética.

La razón no es un secreto. Estados Unidos ahora extrae en abundancia petróleo y gas natural de la pizarra por medio de la fracturación hidráulica, es decir, introduciendo agua y químicos en profundas cavidades para fracturar las rocas y aprovechar recursos que se consideraban no extraíbles.

Otros países tienen el petróleo de esquisto y algunos hacen fracturación, pero nadie extrae tanto petróleo y gas como los productores petroleros de Estados Unidos.

Gráfico que muestra la producción petrolera en tres países durante 20 años (Depto. de Estado/D. Thompson)

Lo que marca la diferencia según dice Gary Sernovitz, autor del libro “The Green and the Black: The Complete Story of the Shale Revolution (Lo verde y lo negro: La historia completa de la revolución del esquisto), es que los productores petroleros de Estados Unidos siguieron innovando y experimentando nuevas maneras de extraer esos recursos.

Muchas de las mejoras fueron menores, pero se fueron sumando. “Es algo parecido al teléfono “iPhone”. Si uno se pregunta ‘¿qué tiene de nuevo?’ Las computadoras no son nuevas, las aplicaciones no son nuevas, los teléfonos celulares no son nuevos, pero la tecnología se combinó de nuevas maneras novedosas para producir algo revolucionario”, dice.

El compromiso de Estados Unidos con la libre empresa también ayudó a abrir el grifo del petróleo.

“Estados Unidos tiene una tradición de compañías pequeñas y emprendedoras que pretenden ganar dinero como sea. Muchas veces no lo logran, pero siempre están tratando de innovar”, dice Sernovitz.

“Uno tiene la infraestructura, oleoductos y refinerías y mucho capital dirigido ahí … y se favorece la creatividad y las pruebas y los errores. Y se tiene la propiedad privada de los minerales en Estados Unidos. Eso es algo muy diferente que en otros países” donde dominan las empresas propiedad del Estado.

Aunque Estados Unidos produce diariamente casi 11 millones de barriles de petróleo y exporta 9 millones de barriles de petróleo, gas y derivados del petróleo, también importa varios millones de barriles diarios para atender sus necesidades.

Las refinerías de Estados Unidos están más orientadas a procesar crudo importado más pesado, de bajo grado, que el petróleo más liviano y de mejor calidad que ahora sale de Dakota del Norte y del sur de Texas, dice Tyler Priest, un historiador de la energía en la Universidad de Iowa. Eso hace mucho más ganancioso el exportar el petróleo liviano.

Aun cuando Estados Unidos solía importar dos tercios de su crudo ahora importa menos de un cuarto.

Y se calcula que esa tendencia ha de continuar. La Administración de Información Energética indica que Estados Unidos ha sido un importador neto de energía desde 1953, pero que para 2022 posiblemente se convierta en un exportador neto.

Una versión anterior de este artículo fue publicada el 4 de febrero de 2019.