Elbert Ransom rememora a Martin Luther King Jr.

Elbert Ransom se hizo adulto en el sur de Estados Unidos. Fue activista en pro de los derechos civiles desde los 17 años, edad en que conoció a Martin Luther King Jr., que tenía 24 años, en Montgomery, Alabama. Entre 1954 y 1968, Ransom trabajó con King participando en el boicot contra los autobuses en Montgomery, en la marcha a Washington de 1963 y en la marcha de Selma a Montgomery. Ransom es un clérigo ordenado y conferencista internacional sobre pacifismo.

Él comparte sus recuerdos:

En torno al Sur segregado

“Bebía el agua de una fuente de agua blanca en Nueva Orleans. Tenía 12 o 13 años. Estaba la fuente para la gente de color y la fuente para los blancos. En ese momento de mi vida comencé a darme cuenta de las muchas diferencias que existían.  [La fuente para los blancos] estaba conectada a la electricidad que enfriaba el agua. El agua marcada para “los de color” era nada más que agua corriente. ¡Y en Nueva Orleans hace calor! El policía hizo que me alejara. Pero estaba tan emocionado que cuando regresé a mi casa le dije a mi madre “¡pude tomar un poco del agua de los blancos!”.

“Yo viajaba en el mismo autobús en el que Rosa Parks viajó; [el conductor] me hizo pagar mi dinero en la puerta delantera. Pero para evitar que caminara por el pasillo y que contaminara a la gente blanca, me ordenó bajarme y subir otra vez por la puerta trasera”.

Conociendo a King

Dos hombres y una mujer en el centro de un grupo de gente sonriente con las manos levantadas (© AP Images)
Martin Luther King Jr. (centro), saliendo de la corte luego de ser hallado “culpable” por dirigir un boicot contra los autobuses en Montgomery, Alabama, en 1956, junto a su compañero y líder de los derechos civiles Ralph Abernathy (izda). (© AP Images)

“King llegó a  Montgomery en abril. Yo llegué en julio. Él tenía un compañero de aula en el [Colegio] Morehouse en Atlanta, que era mi profesor de canto, Robert Williams, que me dijo ‘tengo un amigo que también es nuevo en la ciudad. Me gustaría que ambos se conocieran’. King era siete años mayor que yo. Una noche fuimos a cenar y quedé tan impresionado  con ese hombre. King era tan joven y tan profundo. Él venía con el propósito de servir como el nuevo pastor de una pequeña iglesia”.

“King había estudiado pacifismo y desobediencia civil. Yo no creo que jamás alguna vez pensó en cómo iba a utilizar eso. Es por eso que un día le pregunté, ‘dime esto: ¿qué es lo que vas a hacer? Estás en un pueblo pequeño con una iglesia pequeña. Tienes mucho por hacer. ¿Qué es lo que vas a hacer con tu vida? Él me contestó: ‘Bueno, Bert, una de las cosas que quiero hacer es escribir, y espero dar muchos discursos’. Y eso es lo más que me dijo. Me parece [que el verdadero llamado para King] ocurrió cuando Rosa Parks tomó ese asiento en ese autobús”.

Un policía toma las huellas dactilares a Rosa Parks (© AP Images)
A Rosa Parks le toman las huellas dactilares en Montgomery, Alabama, en 1956, dos meses después de negarse a ceder su asiento a un pasajero blanco. La negativa de Parks a ceder su asiento derivó en un boicot contra los autobuses que King organizó. (© AP Images)

“Yo solía cuidar a su primera hija. Una vez ella le dijo ‘papá, quiero ir a Fun Town, que era como Disneylandia. Todos los niños blancos iban ahí para pasar un buen rato: el algodón de azúcar, las atracciones y todo el ruido. Él estaba enojado, porque por primera vez en su vida no sabía cómo responder a su hija, como decirle que no podía ir. Fue algo que lo desconcertó. Al final acabó diciéndole ‘algún día vamos a poder ir, pero no ahora’”.

Más allá de Montgomery

Hombres parados frente a un edificio (Foto cedida por Elbert Ransom)
Elbert Ransom (extrema derecha), Jesse Jackson (segundo de la derecha) y otros protestan contra la segregación en la vivienda rezando frente a una agencia de bienes raíces en Chicago, en 1966. (Foto cedida por Elbert Ransom)

Ransom dejó la enseñanza para aceptar una beca que apoyaba su trabajo para desegregar la vivienda en Chicago. A mediados de la década de 1960, se reconectó con King. En 1968, ayudó a planificar la Campaña de la Gente Pobre, que fue la última gran iniciativa de King.

“Me estaba preparando para la campaña en el Paseo Nacional y recibí una llamada en un edificio en las calles 14 y U, al noroeste de Washington. Era el edificio quemado de un banco, y ahí instalamos nuestras oficinas. Una noche recibimos una llamada, nos avisaban que King había sido baleado en Memphis. ‘Pero no está muerto. Los llamaremos otra vez para hacerles saber qué está pasando’. La segunda llamado llegó. Estaba muerto. Las calles enloquecieron. Ese momento fue cuando comenzó la quemazón, y tuvieron que movilizar a las tropas”.

“Para mí, personalmente, fue  una perdida enorme,  porque yo aprendí mucho con King. Se hizo personal y fue un espacio muy vacío cuando fue asesinado. Tenía mucho más por hacer”.