Dos camioneros musulmanes estadounidenses de origen somalí fueron despedidos recientemente tras negarse a transportar alcohol. Presentaron una reclamación ante la Comisión de Igualdad de Oportunidades en el Empleo (EEOC) y ganaron.

Estados Unidos es hogar de ciudadanos de muchas religiones. La Constitución de Estados Unidos prohíbe leyes que establezcan una religión oficial o prohíban la práctica de fe alguna. Y la misma Ley de Derechos Civiles de 1964 defendida por el reverendo Martin Luther King Jr. y otros líderes de derechos civiles requiere que los empleadores acomoden razonablemente las creencias y prácticas religiosas de sus empleados.

Razonablemente no significa en todos los casos, pero sí significa que si acomodar las creencias de un empleado es una carga mínima para un empleador, por ejemplo, permitiendo que dos conductores intercambien tareas con colegas que no se oponen a la entrega de alcohol, este debe hacerlo.

En octubre, un jurado federal otorgó 240.000 dólares en daños y perjuicios (en inglés) a los dos camioneros. Se puede exigir a los empleadores que se acomoden a las creencias religiosas de sus empleados de distintas maneras, incluyendo:

  • Sustituciones o intercambios de puesto voluntarios
  • Reasignaciones laborales
  • Excepciones a reglas de vestir o de aspecto

En cuanto a las normas de vestir, el Tribunal Supremo de Estados Unidos permitió recientemente a una mujer a la que se le negó un empleo en una tienda de ropa por llevar un tocado o hiyab que presentara una demanda por discriminación. Y un juez recientemente ordenó al Ejército de Estados Unidos que permita a un cadete estadounidense sij tener barba y llevar su turbante.

Después de la sentencia a favor de los camioneros, dijo un abogado de la EEOC, «Estamos muy contentos de que el jurado haya reconocido que estos y todos los trabajadores tienen derecho a observar y practicar su fe, no importa cuál sea».

Los empleadores «no pueden escoger y elegir qué religiones y prácticas religiosas van a acomodar», añadió otro abogado de la EEOC. «Si un empleador puede acomodar razonablemente las prácticas religiosas de un empleado sin una dificultad excesiva, entonces debe hacerlo. Ese es un principio que ha sido inmortalizado en las leyes federales de empleo durante casi 50 años».