En Venezuela, el régimen de Maduro utilizó el hambre para obtener votos

La corrupción y la mala gestión del régimen ilegítimo de Nicolás Maduro incrementaron la escasez de alimentos, la hiperinflación y el desplome del sector público de salud.

El gobierno autoritario de Maduro requirió que muchos supermercados locales fijaran precios por debajo de los costos de los vendedores, lo que no reflejaba el valor de mercado e hizo imposible que los tenderos ganaran dinero. Los supermercados venezolanos tampoco podían convertir divisas para importar productos alimenticios. El resultado: estanterías de los supermercados vacías. Los compradores hacían cola durante todo un día en busca de alimentos y medicinas en toda la capital, Caracas.

Previo a las elecciones nacionales programadas para el 20 de mayo de 2018 el régimen de Maduro utilizó una dádiva de arroz, pasta y conservas que era la principal fuente de sustento para el 15 por ciento de la población, según la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas.

El paquete de alimentos fue distribuido a los que tenían una tarjeta del nuevo partido gobernante, llamada “carnet de la patria”, que también fue utilizada para registrar su voto. Usando estas tarjetas, el gobierno rastreó quién vota por el Partido Socialista en el poder y les recompensó con cajas de comida.

El régimen de Maduro, responsable de crear la crisis humanitaria, utilizó estas limosnas de alimentos y la vacuna contra el sarampión para comprar el apoyo en las elecciones presidenciales.

Esta no fue la primera vez que el régimen vinculó los tan necesarios beneficios básicos a la política.

Katerina Noriega, vendedora ambulante de Santa Rita, dijo al diario Wall Street Journal que le ofrecieron cerca de un kilogramo de arroz y frijoles, o el equivalente a 10 días de salario, por votar en las elecciones municipales de diciembre de 2017 en Venezuela.

Noriega dijo que «compraron sus votos» y comentó que votó por el candidato del gobierno porque sentía que tenía que hacerlo, y que lo hizo por la difícil situación.

Durante las recientes elecciones, los partidarios del gobierno supuestamente utilizaron los carnets de la patria para localizar a las personas que no habían votado y recordarles los beneficios del gobierno. La implicación era clara: votar o perder las necesidades básicas. Según se informa, las áreas que no apoyaron al gobierno vieron reducidos sus beneficios alimentarios.

Una crisis provocada por los humanos

Contenido de una caja de comida sobre una mesa (© Marco Bello/Reuters)
Durante la crisis de hambre, el gobierno venezolano a menudo manipuló la distribución de cajas de alimentos con fines políticos. (© Marco Bello/Reuters)

El hambre, la desnutrición y las enfermedades han aumentado a un ritmo alarmante en Venezuela. Según una encuesta sobre las condiciones de vida de los venezolanos de 2017 realizada por tres universidades locales, 9 de cada 10 venezolanos no pueden comprar los alimentos que necesitan. Como resultado, más del 60 por ciento del país informó que se iba a la cama con hambre.

«Tenemos reportes dramáticos de madres que tienen que decidir a qué hijo alimentan con proteínas un día y a cuál no», expresó Marianella Herrera, doctora y una de las investigadoras, en una entrevista con el diario El País.

A pesar del hambre, Maduro negó reconocer que hubiera una crisis humanitaria o a aceptar la asistencia internacional. Cientos de miles de venezolanos huyeron del país.

«Esta crisis en Venezuela, que ahora se está extendiendo a toda la región, es obra del hombre», dijo el 20 de marzo de 2018 Mark Green, administrador de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), al anunciar una donación inicial e inmediata de 2,5 millones de dólares a Colombia para ayudar a los venezolanos que cruzan la frontera en busca de alimentos y medicinas. Se calcula que 650.000 venezolanos vivieron en Colombia en 2017, y se esperaba que 1,7 millones más salieran de Venezuela en 2018.

Muchos están huyendo a ciudades fronterizas en Colombia y Brasil, lo que implica una carga para los servicios sociales locales. El apoyo de USAID de marzo de 2018 siguió a los 36,5 millones de dólares que Estados Unidos ha proporcionado en los últimos dos años a las operaciones regionales del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y otras organizaciones internacionales para apoyar a las poblaciones vulnerables de la región, incluidos los venezolanos.

Estados Unidos sigue evaluando las necesidades de los venezolanos junto con países socios como Colombia y Brasil, y continúa apoyando la asistencia humanitaria internacional para ayudar al pueblo venezolano.