La población de Yekaterinburgo, una ciudad de Rusia, estaba harta. Los boquetes cubrían las calles, a pesar de meses de promesas repetidas por parte de las autoridades locales de que se harían reparaciones. Una noche artistas de la ciudad pintaron (vídeo en inglés) en los boquetes de las calles imágenes cómicas con las caras de las autoridades, haciendo de los boquetes las bocas de los mismos e incorporando citas pintadas con aerosol con textos de las promesas incumplidas.

El proyecto, denominado “Hacer trabajar a los políticos” (en inglés) tuvo éxito. Al día siguiente las cuadrillas estaban reparando los boquetes. La sátira para avergonzarlos públicamente tuvo éxito mientras que peticiones, editoriales noticiosos y otras invocaciones públicas habían fallado.

La película “El gran dictador”, que Charlie Chaplin filmó en 1940, se burla de las ambiciones de Adolfo Hitler y de la ideología racista de los nazis. (© AP Images)

¿Qué es lo que hace tan eficaz a la sátira? Presentadores de televisión como Ahmad al-Basheer (en inglés) de Iraq y Jon Stewart, hasta hace poco presentador del programa The Daily Show en Estados Unidos, lograron captar la atención de audiencias masivas usando el humor para llamar la atención sobre la corrupción, la hipocresía y la injusticia en el gobierno, los medios de información, las empresas y los grupos sociales y religiosos.

La teórica política Hannah Arendt explica que “el gran enemigo de la autoridad, y la manera más segura de socavarla, es la risa”. Cuando el comediante Charlie Chaplin preparaba la película El Gran Dictador (en inglés), en la que se burlaba con chistes del líder nazi Adolfo Hitler, dijo “yo estaba decidido a seguir adelante, porque había que reírse de Hitler”.

Para ser eficaz la sátira debe tener credibilidad a la vez que ridiculizar al objetivo.

Algunos ejemplos:

  • En un discurso que pronunció el que fuera líder Muamar el Gadafi durante los disturbios ocurridos en Libia en 2012, calificó a sus opositores de “cucarachas”, y amenazó con “limpiarlas” de su país “pulgada tras pulgada, casa por casa, callejón por callejón”. Partes del discurso fueron utilizados en una canción bailable titulada «Zenga Zenga» (vídeo de la canción original) subrayando las extrañas gesticulaciones de Gadafi.
  • El desempate en las elecciones generales y presidenciales de Kenia en 2013 vio una explosión (en inglés) de la sátira política en caricaturas, en la televisión y en el arte callejero burlándose de los políticos y de sus partidarios.
  • Aunque la Constitución de Estados Unidos permite a los grupos de odio como el Ku Klux Klan hacer demostraciones y expresar sus opiniones, hace poco un músico que toca el sousafón en Carolina del Sur ejerció su derecho a la libre expresión al presentar a ese grupo como algo completamente ridículo (en inglés).

¿Cómo es la sátira en tu cultura? Si ves corrupción, injusticia, racismo y otras cosas incorrectas… ¿puedes también buscar la manera de burlarte de modo que otros puedan darse cuenta?