Cuatro años después de reafirmar el compromiso de la nación con la prevención del genocidio, el presidente Obama tomó medidas para garantizar que el fin de las atrocidades siga atrayendo especial atención cuando la Casa Blanca reciba un nuevo ocupante.

Una orden ejecutiva del 18 de mayo le otorga un carácter permanente a la labor de la Junta de Prevención de Atrocidades. La junta vigila las amenazas a la población civil en todo el mundo, toma medidas para evitar las atrocidades y, si la prevención falla, moviliza una respuesta.

Los representantes de algunas agencias federales se reúnen cada mes para examinar información clasificada y no clasificada relativa al potencial de que se puedan producir muertes en masa de civiles.

El vicesecretario de Estado, Antony J. Blinken, en un discurso en el Museo de Estados Unidos para la Conmemoración del Holocausto (en inglés), señaló que la acción ejecutiva implica que el foco en la prevención de atrocidades «seguirá siendo parte integrante de la política exterior estadounidense en la próxima administración y más allá».

Tuit: Comentarios de Blinken en el Foro mundial para poner fin al genocidio en el Museo del Holocausto. Prevenir el genocidio (#PreventGenocide)
TEXTO INSERTO EN LA IMAGEN:
El juicio de la historia está claro: Los líderes de regímenes inhumanos que en un momento gozaron de impunidad tuvieron que rendir cuentas en última instancia.
– vicesecretario Antony Blinken
Museo de Estados Unidos para la Conmemoración del Holocausto
Foro mundial para terminar con el genocidio
19 de mayo de 2016

En el Museo del Holocausto en 2012, Obama declaró que «prevenir atrocidades y el genocidio es un interés de seguridad nacional fundamental y una responsabilidad moral central de Estados Unidos».

Blinken afirmó que la estrecha vigilancia de la Junta de Prevención de Atrocidades ha dado resultado.

«Cuando hemos visto un mayor riesgo de violencia masiva en Birmania, Burundi, la República Centroafricana, este proceso de prevención especializado nos ha ayudado a actuar antes y con más eficacia», comentó.

Aun cuando Estados Unidos ejerce presión para acabar con el derramamiento de sangre en Siria, observó Blinken, también trabaja con socios locales «para recolectar, documentar, preservar y analizar pruebas de las atrocidades» de ISIL en Iraq, Siria, Libia y otros lugares.

«Toma tiempo. Se necesita perseverancia. Pero el gran arco de la historia sí se orienta hacia la justicia, y así también lo hará respecto a las atrocidades masivas que se cometen en la actualidad».