Etíopes echan raíces en Washington y crean la comunidad etíope más grande en Estados Unidos

Mesera sonríe mientras sostiene un plato de comida en un restaurante (Departamento de Estado)
Los restaurantes son un camino al éxito para los etíopes en Estados Unidos. (Departamento de Estado/D.A. Peterson)

Cuando Johannes Argay decidió abrir una pequeña tienda para vender alimentos y especias de su nativa Etiopía, no le intimidaba la competencia en el centro “Build America Plaza”, en Falls Church (Virginia), donde docenas de tiendas tenían letreros en colores anaranjados y marrones, escritos en inglés y amárico.

“Depende de la calidad”, dice Argay, que anteriormente tenía un restaurante en la ciudad de Nueva York. Abriendo una nevera, Argay agrega: “Especialmente esta injera fresca (un pan amasado de Etiopía). La recibimos cada mañana del aeropuerto de Dulles, directamente desde nuestro país. Esta es la mejor injera de la ciudad”.

Johannes Argay, propietario de la tienda Showa Baltena Market, en Falls Church (Virginia). La tienda de Argay vende alimentos y especias etíopes, así como alimentos orgánicos producidos en granjas estadounidenses de las comunidades amish. (Departamento de Estado/D.A. Peterson)

La injera es un pan similar a una crepa que se elabora con un grano conocido como tef, y sobre la cual se sirve la condimentada comida etíope y se consume de forma comunal con la mano. Es una experiencia gastronómica que muchos estadounidenses saborean.

“A los estadounidenses les encanta la comida etíope”, indica el emigrante etíope Yeshimebeth “Tutu” Belay. “Usamos nuestras manos para comer y compartimos, eso es lo más importante. La ropa, las canciones, el idioma y el alfabeto, todas estas cosas son atracciones”.

Belay estaba decidida a abrir su propio negocio tras mudarse a Washington a finales de la década de 1980. “Yo sabía que si tenía un trabajo de 8 a 5 nunca alcanzaría mi sueño”, explica.

Ella y Yahunie Belay, su esposo, que es un reconocido cantante etíope, primero administraron un restaurante en el histórico barrio afroestadounidense de Shaw, en Washington D.C. Con el tiempo creó su propio espacio empresarial, compiló información sobre negocios, doctores, abogados y otros servicios etíopes para vender publicidad en sus “Páginas amarillas etíopes”.

Yeshimebeth “Tutu” Belay, editora de las “Páginas amarillas etíopes”, muestra su directorio telefónico más reciente. (Departamento de Estado/D.A. Peterson)

Su directorio de negocios, que ahora es un tomo de 600 páginas que se publica anualmente, se ha extendido entre la población etíope de la zona.

Pequeña Etiopía

Muchos etíopes huyeron de su tierra en la década de 1980 debido a la inestabilidad política y la hambruna que duró de 1983 a 1985. En 1980, la Oficina del Censo de Estados Unidos registró solamente 10.000 inmigrantes etíopes. Tres décadas después, el censo contó 251.000 inmigrantes y niños etíopes. Aunque miles se han establecido en las ciudades de Mineápolis, Seattle, Atlanta, y otras, la zona de Washington tiene la concentración más grande, con 35.000 residentes de origen etíope, de acuerdo con  el Instituto de Política Migratoria. Algunos líderes comunitarios creen que el número en realidad supera los 200.000.

¿Qué atrae a tantos etíopes a Washington?

“Ellos saben que es la capital”, explica Tsehaye Teferra, presidente del Consejo de Desarrollo de la Comunidad Etíope (ECDC) quien obtuvo un doctorado en sociolingüística en la Universidad de Georgetown en Washington. “Es algo similar a la forma en que ocurre la emigración en Etiopía. Adís Abeba es la ciudad del gobierno, del comercio y la educación. En las provincias, después de la escuela secundaria, ¿a dónde va uno para buscar empleo o más capacitación? El lugar lógico es la capital”.

En Washington, muchos inmigrantes etíopes recién llegados conducen taxis y estacionan automóviles. Bereket Woldu empezó trabajando a tiempo parcial para la empresa Colonial Parking cuando estaba en la universidad y fue ascendido hasta convertirse en vicepresidente principal. Woldu, quien ahora es ejecutivo de Forge, la empresa matriz de Colonial, calcula que unos 10.000 etíopes han trabajado en los múltiples estacionamientos de Colonial a lo largo de los años, lo que ha convertido a la empresa en “uno de los empleadores más importantes, si no el más importante, de etíopes fuera de Etiopía”.

Berek Woldu, ejecutivo en la compañía matriz de Colonial Parking, posa fuera de la entrada de uno de los muchos estacionamientos de la empresa. (Departamento de Estado/D.A. Peterson)

“La gente tiende a unirse a aquellos con los que tienen algo en común”, indica Woldu, quien señala que dicho trabajo en estacionamientos puede ser realizado incluso por personas que no hablan bien inglés. “Uno no tiene que decir mucho. Si uno sonríe y saluda, la capacidad de proporcionar servicio al cliente supera las deficiencias en el idioma”.

Heran Sereke-Brhan, vicedirector de la Oficina de la Alcaldía de Washington para Asuntos Africanos, indica que el vuelo directo de Ethiopian Airlines a Washington desde Adís Abeba es otro factor que ayuda a impulsar el crecimiento de la población etíope en la región. La aerolínea empezó con dos vuelos a la semana en 1998, y desde 2010 ofrece vuelos diarios.

“Las generaciones siguen una a otra hasta aquí”, indica Sereke-Brhan. Para los etíopes que encontraron dificultades para que sus credenciales educativas o profesionales fueran reconocidas, los empleos conduciendo taxis u otros empleos en el área de servicios “son el patrón predeterminado si uno tiene que ganar dinero para mantener a la familia. Las personas hacen dar de sí su dinero y son trabajos honrados”.

En la década de 1990, los restaurantes etíopes ayudaron a revitalizar el ahora popular vecindario de Adams Morgan en Washington. Cuando los alquileres de los locales subieron demasiado, muchos se mudaron a la zona de la calle U y contribuyeron a la revitalización de dicho vecindario.

Este plato con una combinación vegetariana, que ofrece diferentes platos etíopes, es una de las opciones favoritas en “Bati Restaurant and Lounge” en Falls Church (Virginia). (Departamento de Estado/D.A. Peterson)

Dereje Desta publica Zethiopia, un periódico mensual para la comunidad etíope de la región. Asegura que aunque los conductores de taxi y los trabajadores de estacionamientos son “más visibles, muchos etíopes son profesionales. Al entrar a la Oficina de Patentes y a los hospitales, es fácil escuchar a personas hablando amárico. Hay etíopes en todas partes”.

Mike Endale, vicepresidente en BLEN Corp., una empresa de desarrollo de programas informáticos fundada por etíopes, piensa que los inmigrantes etíopes “han hecho que la zona de Washington D.C. sea mucho más dinámica”. Los nuevos inmigrantes están “mucho más a la par con el sistema estadounidense a la hora de aterrizar. Entienden el valor de las líneas de crédito y cómo obtener un préstamo. Ahora estamos llegando al nivel alto de la clase media muy fácilmente”.

Seis comensales — incluida la mesera Lula, a la derecha — disfrutan mientras comparten alimentos en “Bati Restaurant and Lounge” en Falls Church (Virginia). (Departamento de Estado/D.A. Peterson)

Mehari Goytom acaba de abrir un restaurante y pastelería en “Build America Plaza” que lleva el nombre de “Viva África” y opera 16 horas al día. “Este es el inicio. Tenemos que trabajar mucho”, dice Goytom. “Es bueno vivir aquí. Aquí tenemos libertad”.

A la distancia de unos cuantos negocios, es donde Argay también ve su futuro. “Tengo el sueño americano, igual que todo el mundo. Yo sé que un día voy a triunfar. Dios me ayudará. Dios bendiga a Estados Unidos”.

El autor de este artículo, Christopher Connell, es un escritor y editor independiente de Washington, y es antiguo asistente de jefe de oficina en la agencia Prensa Asociada. Escribe frecuentemente sobre temas de educación, incluso un informe anual sobre los ganadores del premio NAFSA del senador Paul Simon para la internacionalización de los recintos universitarios.