La generación del mercado negro en Corea del Norte

En Corea del Norte uno puede tener radios y televisores, pero están preprogramadas para sintonizar solamente a las estaciones oficiales del gobierno. También hay computadoras y teléfonos móviles disponibles abiertamente, pero no pueden ser conectados a redes de fuera del país.

A pesar del riesgo de un duro encarcelamiento, trabajos forzados o incluso la ejecución, la gente en Corea del Norte está operando encubiertamente para eludir los esfuerzos del gobierno para controlar los medios y las opciones de entretenimiento. Detrás de lo que parece ser (en inglés), aquellos dispuestos a pagar pueden encontrar radios que pueden ser sintonizadas, DVD de películas de Corea del Sur u de otras partes del mundo, CD y MP3 musicales, conectores USB y otros artefactos electrónicos portátiles. Y en muchos casos los funcionarios curiosos pueden ser sobornados.

“El gobierno de Corea del Norte no puede controlar a todo el pueblo”, dijo Praise, una joven exiliada que escapó a Corea del Sur en 2011. La sed de información que tiene la gente ha motivado lo que ella denomina “la generación del mercado negro” (en inglés).

Hyeona Ji soportó la trata de personas, la repatriación forzosa desde China, prisión, tortura, un aborto forzado y otras tragedias. Finalmente logró su exilio a Corea del Sur en 2002 luego de cuatro intentos fallidos.

La exiliada norcoreana Praise (State Dept./D.A. Peterson)
Praise, una exiliada de Corea del Norte, dice que el deseo por los medios exteriores ha creado una “generación del mercado negro” en Corea del Norte. (State Dept./D.A. Peterson)

Los medios oficiales de Corea del Norte pintan “un retrato florido” de la vida dentro del país, dijo. Sin embargo de las 2.000 personas que estuvieron encarceladas junto a ella en un campo de reeducación de Corea del Norte, apenas 200 sobrevivieron. Dijo que los muertos eran enterrados en tumbas poco profundas y que los cadáveres eran destrozados por los perros.

Las experiencias de Ji la llevaron a informar a los norcoreanos y al mundo de lo que está ocurriendo dentro del país. Ha testificado ante una comisión de investigación de las Naciones Unidas y ha escrito un libro sobre sus experiencias. “Ahora soy la voz de todos esos fallecidos, y ya no tengo miedo”, dijo.

Los exiliados de Corea del Norte en Corea del Sur se hacen cargo de hacer llegar a Corea del Norte, de manera eficaz y popular, los artefactos para los medios, dijo Ji.

“Una vez que la gente lo prueba por primera vez, que escucha la información por primera vez, se sensibiliza y se hacen más curiosos y tienen deseos de enterarse más sobre lo que ocurre en el mundo exterior”, afirma Ji. Agregó que incluso quienes espían a sus vecinos para el gobierno tienen mucha curiosidad por saber lo que ocurre en el mundo.

Praise dijo que la radio, que funciona con baterías, era lo más fácil para su familia porque su vecindario en Corea del Norte con frecuencia carecía de electricidad.

“Mi familia tiene cinco miembros”, relató. Cuando tenía 9 años, como parte de un ritual nocturno “toda la familia se cubría con una manta” para escuchar La Voz de América, Radio Free Asia y emisiones de China y Corea del Sur.

Hyeona Ji (State Dept./D.A. Peterson)
Hyeona Ji afirma que los norcoreanos y el mundo necesitan más información sobre las horribles condiciones de los derechos humanos en ese país. (State Dept./D.A. Peterson)

La rutina permitía más que curiosear al mundo de afuera. Una noche, luego que el padre de Praise se exiliara, la familia escuchó su voz en una emisora de Corea del Sur, y supo que estaba a salvo.

A Praise especialmente le encantaban las películas de James Bond y la película Los Ángeles de Charlie. Ella solía intercambiar medios y dialogar sobre temas con amigos y vecinos de confianza, en lo que ella llamaba “su Internet humano”.

Ji dijo que las películas de Corea del Sur y especialmente la música pop sudcoreana, el K-POP, son muy populares. Pero ella desea que los norcoreanos y el resto del mundo conozcan la realidad que se alza contra el rudo contraste de la propaganda oficial.

“La gente está viviendo en una situación con graves violaciones a los derechos humanos, con experiencias que ningún ser humano tendría por qué tener”, dice.