Mujer posando al borde de un cañón (Foto cedida por Mariia Kharina)
Cuando no enseña ciencias a sus alumnos universitarios estadounidenses, Mariia Kharina, de Kazán (Federación Rusa), encuentra tiempo para ser turista. En su lista: la Estatua de la Libertad, el Gran Cañón, el Monte Rushmore, las Cataratas del Niágara y clubes locales de jazz. (Foto cedida)

Enseñar en Estados Unidos ha sido una experiencia transformadora para Mariia Kharina, profesora en el Colegio Universitario Bluefield State de Virginia Occidental.

Con un doctorado en biotecnología, Kharina, becaria Fulbright (en inglés) de Rusia, está bien preparada para explicar los misterios de la química y la biotecnología a sus alumnos. Pero también aprende. “Me sorprendió que tantos estadounidenses tengan interés en Rusia y en todo lo ruso,” dijo sobre su experiencia, que abarca el curso académico 2016–2017.

Si bien muchos rusos, ella incluida, esperan visitar los famosos lugares turísticos como la Estatua de la Libertad o el Gran Cañón, Kharina no había esperado que los estadounidenses demostrasen un nivel similar de interés sobre Rusia.

Mariia Kharina preparando comida (Foto cedida por Mariia Kharina)
Kharina piensa que los estadounidenses tienen interés en todo lo ruso, incluidas sus recetas (Foto cedida)

Sin embargo, es así. Además de responder sus numerosas preguntas, Kharina cocina comida rusa para sus amigos estadounidenses, quienes, a pesar de comer en restaurantes más que los rusos, le piden inevitablemente que comparta sus recetas. “Les gustaron las tortitas rusas, ‘blini,’ con diferentes rellenos”, afirmó. “En cuanto a la sopa de remolacha rusa o ‘borscht,’ a algunos les gustó y a otros no.”

La parte rural de Estados Unidos

El colegio universitario en el que enseña Kharina se encuentra en una parte rural de Estados Unidos. Ve animales salvajes a diario, un cambio de la vida que conocía en su país natal en la gran ciudad de Kazán, en la República de Tartaristán, en la Federación de Rusia.

“Me sorprendió ver los colibríes, los ciervos y una marmota enorme cerca de la casa en la que estoy”, comentó al Bluefield Daily Telegraph (en inglés). “Es increíble. Me gusta”.

El clima también es diferente. “Es el invierno más inusual de mi vida,” mencionó. “Normalmente en mi país tenemos mucha nieve y hielo, pero nunca días tan cálidos. Estoy disfrutando”.

Mariia Kharina posa cerca del agua (Foto cedida por Mariia Kharina)
Los días invernales cálidos en Virginia Occidental fueron una experiencia nueva para Kharina. “Estoy disfrutando”, dijo. (Foto cedida)

Aparte de la vida salvaje en los alrededores y del invierno cálido, enseñar en Estados Unidos ha sido similar a Rusia. Los estadounidenses “son similares; son abiertos y es fácil hablar con ellos, como con mis compatriotas rusos”, señaló Kharina.

Espera con entusiasmo poder compartir lo aprendido del sistema educativo estadounidense con sus colegas en Rusia. Considera que hay cosas que ambos países pueden aprender uno del otro para ayudar a sus estudiantes.

El colegio universitario es gratuito en Rusia, lo cual significa que los estudiantes pueden concentrarse mejor en su educación porque no tienen que trabajar. Pero los estudiantes estadounidenses tienen más oportunidades a la hora de elegir los cursos que desean tomar. También, en Estados Unidos “los estudiantes no son tímidos para hablar con los profesores durante las clases. Las clases se convierten en diálogos entre el profesor y los alumnos”.

A juicio de Kharina, lo más importante es la confianza que ha adquirido viviendo en Estados Unidos y saber que “no importa de qué país vengamos o qué nacionalidad tengamos; todos tenemos los mismos problemas y sueños”.

¿Quieres estudiar biotecnología —o cualquier otra disciplina —en Estados Unidos? Infórmate sobre la vida universitaria en Estados Unidos y visita EducationUSA (en inglés) para planificar tus estudios.