Mildred y Richard Loving estaban enamorados, así que hicieron lo que hacen muchas parejas, se casaron.

Pero era 1958, y debido a que ella era negra y el blanco, el estado de Virginia consideraba su matrimonio ilegal.

Richard Loving con el brazo alrededor de Mildred Loving en oficina llena de libros (© Francis Miller/The LIFE Picture Collection/Getty Images)
Mildred y Richard Loving en el despacho de su abogado en Alexandria (Virginia) (© Francis Miller/The LIFE Picture Collection/Getty Images)

Los Loving entablaron una batalla legal que llegó hasta el Tribunal Supremo de Estados Unidos, que establecería que los gobiernos estatales no podían prohibir el matrimonio interracial (los estados establecen individualmente las leyes sobre matrimonio en Estados Unidos).

Los Loving enamorados

Los Loving se habían casado en el Distrito de Columbia (Washington), donde el matrimonio interracial era legal en aquella época. Pero vivían en Virginia, cuyas leyes convertían su unión en un delito. Cuando fueron acusados, los Loving se declararon culpables y un juez local suspendió su condena de un año de prisión con la condición de que abandonaran Virginia, lo que hicieron, optando por vivir en el Distrito de Columbia.

Unos años más tarde, en 1963, con la ayuda del fiscal general Robert Kennedy y de la Unión Estadounidense de Libertades Civiles, la pareja comenzó su trayectoria jurídica hasta el más alto tribunal del país.

Citando la 14 ª Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, que garantiza a todos los estadounidenses la igualdad de protección ante la ley, el Tribunal Supremo anuló la decisión del juez de Virginia y declaró inconstitucionales las “leyes de pureza racial”.

“Según nuestra Constitución, la libertad de casarse, o no casarse, con una persona de otra raza reside en el individuo y no puede ser infringida por el Estado”, escribió el juez jefe del Tribunal Supremo, Earl Warren, en una sentencia que hizo legal el matrimonio interracial en todo Estados Unidos.

Corazones abiertos

Lucas Irwin, de 35 años, chef de un restaurante japonés que pronto abrirá en Washington, dijo: “Me encanta que no se hayan rendido”.

Irwin dijo que si no hubiera sido por los Loving, su propia madre blanca y su padre medio japonés quizá no hubieran podido casarse en la década de 1980.

Desde la decisión de 1967, Estados Unidos ha experimentado un aumento constante de nuevos matrimonios entre dos personas de diferentes razas: de apenas un 3 % a un 17 % de las bodas (en inglés) en Estados Unidos, siendo el aumento más rápido entre hispanos y blancos no hispanos.

Cuadro con corazones rojos en un gráfico que muestra el aumento de los matrimonios interraciales en EE. UU. (Departamento de Estado/D. Thompson | Fuente: Oficina del Censo, Centro de Investigaciones Pew)
Los datos anteriores a 1980 son estimados. Fuentes: Oficina del Censo, Centro de Investigaciones Pew (Departamento de Estado/D. Thompson)

Los hogares interraciales y de diversidad étnica han aumentado en todos los estados de Estados Unidos.

Kim Parker, del Centro de Investigaciones Pew, afirma que el caso Loving “abrió la puerta a la gente”, dando paso a la aceptación de estos matrimonios. Es más fácil para la gente casarse fuera de su raza cuando no se enfrenta a la resistencia, dijo, “ya sea de su familia o de su comunidad o simplemente de la sociedad en general”.

Parker, que dirige una investigación sobre las tendencias sociales de Estados Unidos, dijo que, además del caso Loving, hay otros dos factores en juego.

La Ley de Inmigración y Nacionalidad de 1965 trajo a Estados Unidos millones de inmigrantes asiáticos y latinoamericanos y puso fin a las cuotas que favorecían a los europeos. Los estadounidenses de hoy son más diversos.

Y, según Parker, los adultos jóvenes de hoy ven los matrimonios interraciales no sólo como algo aceptable, sino como algo bueno para Estados Unidos.