Por temor a la ley del hiyab, una árbitra iraní se niega a regresar a su país

Una árbitra prepara aparatos previo a un juego de ajedrez entre dos mujeres (© Stringer/AFP/Getty Images)
La árbitra de ajedrez Shohreh Bayat (centro) teme regresar a Irán después de que fotografías parecieran mostrarla sin llevar puesto el hiyab obligatorio del régimen durante un torneo celebrado en Shanghái el 11 de enero. (© Stringer/AFP/Getty Images)

Al temer por su seguridad, una árbitra iraní de ajedrez se niega a regresar a su país después de que fotografías la mostraran dirigiendo un juego internacional de ajedrez sin llevar un pañuelo hiyab que le cubriera la cabeza.

Shohreh Bayat, de 32 años y ex secretaria general de la Federación Iraní de Ajedrez, dice que llevaba un hiyab, aunque no era visible en algunas fotos que se han difundido por Internet. Sin embargo, no considera que el uso del hiyab sea legalmente obligatorio.

«Las personas deberían tener el derecho de escoger la manera en que quieren vestirse, no debería ser forzado», declaró Bayat a la BBC (en inglés). «Lo he tolerado porque vivo en Irán. No tenía otra opción».

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Reuters @Reuters
La árbitra iraní de ajedrez Shohreh Bayat, acusada de violar las normas de vestimenta islámicas durante un torneo femenino en Rusia, dice que teme regresar a su país. https://reut.rs/2FX1iqP
20:30 horas – 17 de enero de 2020
(Enlaces y etiquetas en inglés)

Desde la Revolución Islámica de 1979 las mujeres iraníes enfrentan muchas restricciones en lo que una vez fue una sociedad próspera y moderna. Las mujeres tienen prohibido asistir a los estadios de fútbol y a otros eventos deportivos, y corren el riesgo de ir a prisión por violar la ley obligatoria para el uso del hiyab.

En julio de 2019 un juez sentenció a tres mujeres a una suma de 55 años de prisión por manifestarse pacíficamente contra el uso obligatorio del hiyab. Estados Unidos ha denunciado el castigo como una “grave violación” de los derechos humanos básicos. En marzo de 2019, un juez sentenció a Nasrin Sotoudeh, una abogada de derechos humanos que defendió a otras mujeres acusadas de quitarse el hiyab, a 148 latigazos y a más de 30 años de prisión.

Sin embargo, las mujeres iraníes siguen luchando en favor de la igualdad. Como parte del movimiento “Miércoles blanco”,  las mujeres se visten de blanco como protesta por su falta de opciones para decidir si se cubren o no la cabeza en público. Muchas mujeres publican en redes sociales imágenes de sí mismas sin la cabeza cubierta por un velo.

A principios de este año, Kimia Alizadeh, la única mujer medallista olímpica de Irán  desertó del país. Alizadeh acusó a los funcionarios iraníes de sexismo y maltrato, criticando la ley del hiyab y describiéndose a sí misma como “una de los millones de mujeres oprimidas en Irán”.