Propietario de restaurante alimenta a los desamparados y organiza cenas Iftar

Cuando Kazi Mannan inmigró a Estados Unidos con unos tres dólares en el bolsillo, no podía haber imaginado que 18 años después sería propietario de un restaurante. En la actualidad su restaurante está constantemente concurrido a un ritmo tan ajetreado que tiene que ocultarse de vez en cuando en su oficina para darse un respiro.

El restaurante Sakina Halal Grill, ubicado a unos pocos pasos de la Casa Blanca, sirve lo que describe como “cocina indopaquistaní” a toda persona que entre al establecimiento, incluso si no tiene dinero para pagar. “Yo quería que personas desamparadas entraran al restaurante y pudieran experimentar la vida que solían tener”, explica Mannan. “No todos nacen sin tener un hogar. Si alguien está desamparado, nosotros decimos ‘ayudémosle a levantarse’”.

Mannan creció en una granja de un pequeño pueblo en Paquistán, donde su padre era maestro y su madre cuidaba de él y sus otros nueve hermanos. Mannan recuerda que siendo niño pasó hambre y no sabía de dónde provendría su próxima comida o cuando la tendría.

“En esos días oscuros, mi madre aún cocinaba y siempre daba comida a los vecinos. A mi eso me enojaba bastante. No teníamos suficiente, ¿porqué íbamos a darles a otros la comida? Ella siempre nos contestaba que ‘Dios te da más y tú retribuyes’”, recuerda.

Kazi Mannan en su restaurante limpiando una mesa (© Marvin Joseph/The Washington Post/Getty Images)
(© Marvin Joseph/The Washington Post/Getty Images)

En 1996 solicitó un visado para Estados Unidos, que le fue concedido y entonces se trasladó a Washington. A partir de se momento trabajó en turnos dobles en una estación de gasolina y con el tiempo se hizo chofer de limusina. Una vez que hubo ahorrado suficiente dinero, estableció su propia compañía de limusinas. Sin embargo, recordaba lo que su madre le decía respecto a retribuir. Se dijo a sí mismo: “Ojalá algún día pueda tener un restaurante, y prometo que de verdad voy a brindar ayuda”.

Actualmente, cinco años después, el restaurante Sakina Halal Grill ha servido más de 80.000 comidas gratuitas a los necesitados, con un promedio de 16.000 comidas al año.

En el mes del ramadán, Mannan también organiza cenas Iftar para los desamparados que viven en un parque cercano, Franklin Square. Personas de todas las condiciones sociales se congregan, comparten el pan y conversan durante la cena. Mannan alienta a todos los asistentes a hacer ayuno durante el día, si no por razones religiosas, que sea para entender el hambre que siente la gente desamparada y las comunidades empobrecidas.

Mannan, que se hizo ciudadano de Estados Unidos en 2004, espera abrir una fundación que ayude a otros restaurantes a alimentar a los desamparados de manera gratuita. Quiere que el Sakina Halal Grill sirva como ejemplo de la manera en que cualquiera puede retribuir a su comunidad, una comida a la vez.

“Este hermoso país me ha dado la oportunidad como un inmigrante que llegó aquí con tres dólares. Y ahora tengo un restaurante exitoso. Sin embargo, yo siempre quise retribuir, eso era lo más importante para mí”, explicó Mannan.

La autora de este artículo es la redactora independiente Noelani Kirschner.