La artista Zeina Abirached creció en un barrio de Beirut aterrorizado por francotiradores.

Años después de la guerra civil en El Líbano, decidió publicar una historia personal sobre cómo fue crecer en la ciudad azotada por la guerra. Pero la elección de Abirached fue poco común: contó su relato en un libro de historietas. Pensó que unos dibujos en blanco y negro combinados con fragmentos de texto darían a El Juego de las Golondrinas un aura visual cautivadora y un atractivo más visceral.

Abirached y otros artistas están utilizando el formato de los tebeos para contar historias personales y tratar graves problemas políticos y sociales. De esta manera, han transformado un género que solía ser un territorio exclusivo de los héroes de acción y de sus admiradores adolescentes. Algunos de estos nuevos tebeos, ahora llamados «novelas gráficas», se han convertido en éxitos de ventas; otros han encontrado un espacio destinado al público adulto. Es un desarrollo sorprendente para un género que tiene sus raíces en el entretenimiento barato para niños.

Los periódicos publican historietas —secuencias de dibujos con texto en cuadros que cuentan una historia— desde fines del siglo XIX. En la década de 1930, superhéroes como Capitán América, Buck Rogers y Superman entraron en el universo de los tebeos y se volvieron populares entre los niños.

Ilustración de un hombre volador y de un hombre con extremidades alargadas en la tapa de un libro de historietas. (Foto cedida por UCV Libraries/Flickr)
Uncanny X-Men comenzó luchando contra villanos como la Hermandad de mutantes diabólicos de Magneto en 1963. (Foto cedida)

Los tebeos de superhéroes estadounidenses inspiraron a dibujantes en Francia, Bélgica, Japón y otros países a crear personajes de historietas con raíces en sus propias culturas. A finales de los años setenta, los tebeos o cómics comenzaron a aparecer en formato de libro y a llegar a públicos más amplios. Como seguían teniendo el objetivo de entretener, solían evitar la política y, sobre todo, ignoraban o estereotipaban algunas cuestiones y grupos sociales. Luego llegó Maus, y los tebeos tomaron nuevos rumbos y desafíos.

Los rugidos de Maus

En 1991 el caricaturista estadounidense Art Spiegelman publicó Maus, una novela gráfica para lectores adultos sobre uno de los temas más graves: el Holocausto. Maus relata las experiencias de los padres judíos del artista en Polonia durante la Segunda Guerra Mundial. En el libro, se presenta a los nazis como gatos, a los judíos como ratones, a los polacos como cerdos y a los estadounidenses como perros. Maus generó controversia, pero obtuvo reconocimiento, y un público mundial. Muchos ubican el nacimiento de la novela gráfica no de ficción con la llegada de Maus.

Tapa de Maus: Historia de un sobreviviente (© Art Spiegelman)
La portada de Maus (© Art Spiegelman)

Como los lectores consumen más contenido en Internet, muchos prefieren, y esperan, una mayor integración de las imágenes con el texto. Esto contribuyó al éxito de las novelas gráficas.

«Todo el mundo de los medios —Internet, anuncios, íconos— está avanzando… hacia la inclusión de imágenes», dice Matthew Smith, profesor de Comunicaciones en la Universidad de Wittenberg en Springfield, Ohio.

La difusión de los dispositivos móviles ha reforzado la demanda de entretenimiento basado en imágenes, agrega.

De un espacio exclusivo a un público general

Si bien al principio la literatura gráfica no de ficción iba dirigida solo a un público exclusivo, sus técnicas son ahora cada vez más comunes en la divulgación científica, la historia, los consejos prácticos, las biografías, la formación financiera y otros géneros. Alentadas por la reducción de los costos de producción, las editoriales agregaron elementos gráficos a su material sobre temas que abarcan desde el embarazo en las adolescentes hasta el huracán Katrina, pasando por el movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos y los conflictos étnicos.

Ilustraciones de John Lewis rememorando (© John Lewis y Andrew Aydin)
March (Marcha en Washington). (© John Lewis y Andrew Aydin)

A partir de la década de 1980, las ventas de novelas gráficas en Estados Unidos mostraron un crecimiento sostenido hasta los 415 millones de dólares en 2013, en comparación con 502 millones de dólares correspondientes a las ventas de libros impresos tradicionales en el mismo año, según la revista Publishers Weekly. Y según informan las bibliotecas públicas, los libros gráficos están entre sus artículos más solicitados.

Al principio, las editoriales de novelas gráficas consideraban a los niños como su principal público, pero hoy en día, afirma el editor de la aplicación de tebeos ComiXology, las mujeres y las niñas son grandes consumidoras de títulos gráficos. Uno de los resultados: un mayor énfasis en las protagonistas femeninas y en temas de especial interés para las lectoras. Sally Heathcote: Sufragista, que trata sobre el comienzo del movimiento feminista en Inglaterra, fue éxito de ventas en Estados Unidos, y el título digital más vendido en el año 2014 de Marvel Comics en el Reino Unido tiene como protagonista a una joven musulmana que vive en Nueva Jersey.

Simplemente dibújalo

Algunos artistas y escritores creen que el formato de novela gráfica les permite transmitir las experiencias y los sentimientos de los personajes con más profundidad.

«Los cómics exigen que los lectores interactúen de forma activa con el texto, las imágenes y la acción implícita que transcurre ENTRE las viñetas, lo cual realmente da vida a las historias en su imaginación», dice Josh Neufeld, que en 2009 publicó A.D.: New Orleans After the Deluge (A.D.: Nueva Orleáns después de la inundación), que trata sobre el Huracán Katrina y sus secuelas. Como los tebeos pueden llegar al centro de la acción, explica, «he podido llevar a los lectores directamente al momento en el que los personajes de la vida real luchan contra vientos huracanados, lluvias, inundaciones que empeoran de un momento a otro y el trauma de volver a comunidades y hogares destruidos».

Ilustración de personas caminando en las calles con el agua a la altura del pecho (© Josh Neufeld)
De A.D.: New Orleans after the Deluge (A.D.: Nueva Orleáns después de la inundación). (© Josh Neufeld)

Además, como dice el refrán, una imagen vale más que mil palabras. «No necesitas pasar páginas y páginas describiendo un paisaje; simplemente lo dibujas», dijo el periodista gráfico Gianluca Costantini a la revista en línea Global Comment (sitio en inglés).

El formato permite que los autores puedan ir más allá de una experiencia directa de informar. «Puedo representar el pasado, algo difícil de hacer si uno es fotógrafo o cineasta [de documentales]», dijo Joe Sacco a la revista Mother Jones (en inglés). Sacco, considerado un pionero del periodismo gráfico, produjo Palestina, una novela gráfica acerca de la situación de los palestinos y Gorazde: Zona Protegida, que aborda el tema de la guerra civil de 1992-1995 en Bosnia.

Ilustración de la silueta de un hombre mirando en una ventana a la gente que está en la calle (© Joe Sacco)
En Palestina, el mismo Joe Sacco es un narrador. (© Joe Sacco)

El formato de novela gráfica puede ser especialmente efectivo para las autobiografías y relatos personales. Persépolis de Marjane Satrapi, un libro autobiográfico en el que cuenta cómo creció en Irán durante la revolución islámica, allanó el camino para historias personales tan diversas como El Juego de las Golondrinas, de Abirached; March (Marcha en Washington), acerca de la participación del congresista John Lewis en el movimiento por los derechos civiles; y Sisters (Hermanas), de Raina Telgemeier. La historia de Telgemeier sobre la relación de la autora con su hermana pequeña en la casa de sus padres en vecindarios estadounidenses vendió más de un millón de copias.

Shakespeare en dibujos

Señalando libros gráficos sobre finanzas, medios de comunicación, genética y otros temas complejos y abstractos, el profesor Smith considera que no hay límites respecto a los temas que pueden tratarse en formato gráfico.

En un curso sobre los medios de prensa y el derecho, utiliza una adaptación gráfica de la Constitución de Estados Unidos. Smith cree que este formato hace real la Constitución para los estudiantes como no lo hace ningún libro teórico extenso y con mucho texto.

Los docentes utilizan cada vez más los tebeos y las novelas gráficas para promover la alfabetización y la participación de los nuevos inmigrantes que todavía intentan dominar el inglés, niños con trastornos de aprendizaje y otras personas para las cuales los formatos que sólo contienen texto no son la mejor forma para aprender. Para los estudiantes más avanzados, las interpretaciones que hacen los tebeos de los clásicos de la literatura pueden servir de puente a sus textos originales.

«Los cómics son excelentes para muchas áreas diversas en las que la gente lucha con problemas de alfabetización», explicó la docente y bibliotecaria Diane Maliszewski a la revista en línea This (en inglés). «Ellos son una gran herramienta para que las personas se pongan al corriente en su alfabetización».