Ilustración que muestra a personas abriendo una puerta al lado de un símbolo grande de derechos de autor (Depto. de Estado/D. Thompson)
(Depto. de Estado/D. Thompson)

Una película muda de Charlie Chaplin, un relato de Winston Churchill sobre la Primera Guerra Mundial y “The Charleston” (un tema musical que en la década de 1920 inspiró una nueva moda de baile) figuran entre las miles de canciones y relatos publicados en 1923 que ahora todos podrán disfrutar porque no estarán bajo la protección de derechos de autor.

A partir de enero pasado, todas las personas, desde profesores y grupos teatrales hasta compañías de Internet podrán publicar ciertos libros antiguos o adaptar obras teatrales de hace varias décadas a entornos contemporáneos.

El uso libre del arte y la literatura después de un período de tiempo determinado es un principio básico de la ley de derechos de autor de Estados Unidos, que pretende equilibrar el derecho de los creadores a solicitar una compensación por su trabajo a través de la preservación de artefactos culturales para que las generaciones futuras los utilicen y disfruten.

Basados en la Constitución de Estados Unidos, los derechos de autor son una forma de ley de propiedad intelectual que protege la autoría de un trabajo original, e incluye poemas, novelas, canciones, arquitectura e incluso programas computacionales. Otras formas de ley de propiedad intelectual son las patentes y las marcas registradas, que protegen inventos y símbolos o eslóganes utilizados en la publicidad.

Los derechos de autor no cubren hechos, ideas o métodos de operación, sino la expresión de esos conceptos por parte de los redactores.

Los dos aspectos principales de los derechos de autor -un período de derechos exclusivos, seguido de la libertad de uso posterior- ofrecen incentivos a los creadores de diferentes maneras. Mientras los derechos de autor estén vigentes, los autores podrán cobrar regalías por su trabajo.

La organización “Authors Guild” (Gremio de Autores), un sindicato que representa a novelistas, poetas, historiadores y periodistas, dice: “La protección eficaz de los derechos de autor es el eje de la autoría profesional; permite a los autores ganarse la vida escribiendo””.

Sin embargo, liberar a la literatura de los derechos de autor aumenta la disponibilidad de canciones e historias antiguas y permite su uso en creaciones nuevas. El destacado crítico literario Northrop Frye ha dicho: “La poesía sólo puede hacerse de otros poemas, y las novelas de otras novelas”.

La edición de este año de libros, canciones y películas de 1923 ha dado un repentino impulso al proceso de crear una nueva expresión a partir de la literatura, el teatro y la música antiguos, según el Centro de Estudios del Dominio Público de la Escuela de Derecho de la Universidad de Duke. Las bibliotecas públicas y privadas ya han publicado miles de libros en línea, y los cines comunitarios están planeando proyecciones de películas olvidadas.

“No podemos predecir el uso que la gente va a hacer del trabajo que hacemos disponible”, indicó a la revista Smithsonian Magazine Mike Furlough, director ejecutivo de HathiTrust, una asociación educativa y de investigación que administra una masiva biblioteca digital. “Y eso es lo que lo hace que sea tan emocionante”.

El autor de este artículo es el redactor independiente David Reynolds.