Foto de un sombrero negro boca arriba en el piso junto a foto de un libro abierto con el retrato del autor y su firma (© Tony Ventouris/Montgomery Park; (© Mandel Ngan/AFP/Getty Images)
Una réplica del sombrero de Josiah Henson (izda.) y una fotografía de su autobiografía con su foto y firma (© Tony Ventouris/Montgomery Parks; © Mandel Ngan/AFP/Getty Images)

Es posible que haya oído hablar de Harriet Tubman (en inglés), la mujer estadounidense que famosamente condujo a 70 personas esclavizadas a través del “ferrocarril clandestino”, una red de caminos secretos, rutas y casas de seguridad; a la libertad.

Menos conocido es Josiah Henson, que vino antes que Tubman. Nació en la esclavitud en Maryland, huyó de su dueño y escoltó a 118 personas esclavizadas a través de la red hasta el Canadá.

Ahora, el Departamento de Parques del condado de Montgomery en Maryland está construyendo el museo Josiah Henson Museum en honor al abolicionista estadounidense en la misma plantación de tabaco y trigo en la que laboró durante tantos años.

Fotografías una junto a otra de una pequeña casa de plantación y foto de cerca de la sección de la casa hecha de troncos de árbol (© Tony Ventouris/Montgomery Parks)
La casa principal todavía está en pie en la plantación de Isaac Riley, ahora conocida como parque Josiah Henson. En la casa habrá un museo en honor de Henson. (© Tony Ventouris/Montgomery Parks)

«Queremos volver a ponerlo en el punto de mira y hacer que la gente entienda lo importante que es para entender la esclavitud en el Sur no profundo y también para el movimiento de la abolición», dice el historiador Jamie Kuhns. El museo abrirá sus puertas en noviembre.

La autobiografía narrada de Henson, La vida de Josiah Henson, fue publicada originalmente en 1849 e inspiró a Harriet Beecher Stowe a escribir La cabaña del tío Tom, (en inglés) que modela su personaje en honor a Henson. Stowe conoció a Henson antes de que su libro se publicara en 1852.

Foto de un libro junto a una fotografía de Josiah Henson (Biblioteca del Congreso; © Charles Phelps Cushing/ClassicStock/Getty Images)
La novela «La cabaña del tío Tom», a la izquierda, fue inspirada en Josiah Henson (a la derecha). (Biblioteca del Congreso; © Charles Phelps Cushing/ClassicStock/Getty Images)

La novela antiesclavista de Stowe se convirtió en la novela más vendida del siglo XIX y contribuyó a iniciar la guerra civil estadounidense que acabó con la esclavitud.

El viaje a la libertad

La vida de Henson estuvo llena de altibajos.

Nacido en 1789 en el sur de Maryland, experimentó la brutalidad de la esclavitud a una edad temprana.

Su padre atacó a un capataz por agredir a la madre de Henson. Como castigo, Henson padre fue azotado, le cortaron la oreja y fue vendido a otro esclavista, indica Kuhns.

Henson nunca volvió a ver a su padre. El resto de su familia fue dividida en una venta, pero Henson se unió a su madre en la plantación de Isaac Riley en Maryland.

Además de trabajar como capataz y vender los productos de Riley en Washington, Henson predicó en la Iglesia Metodista Episcopal para ganar 350 dólares para comprar su libertad. Riley trató de venderlo en Nueva Orleáns de todos modos. Luego, Henson, su esposa y sus dos hijos menores escaparon de la esclavitud en Kentucky, caminando más de 960 kilómetros hasta la actual Ontario (Canadá).

Allí, Henson ayudó a establecer Dawn Settlement  (el asentamiento del amanecer), una comunidad de 500 negros libres.

Una casa de dos pisos sin pintar (© Tony Cenicola/The New York Times/Redux)
El sitio histórico y museo “Cabaña del tío Tom” en Dresden (Canadá), fue construido en el asentamiento para negros que Josiah Henson ayudó a establecer. (© Tony Cenicola/The New York Times/Redux)

Regresó a Estados Unidos varias veces para guiar a los esclavos hacia la libertad, predicar la palabra de Dios y recaudar dinero para el asentamiento. Henson también hizo varios viajes a Gran Bretaña para recaudar dinero y oponerse a la esclavitud.

En los últimos años de Henson, el abolicionista y presidente de Estados Unidos Rutherford B. Hayes lo recibió en la Casa Blanca. La Reina Victoria lo agasajó en el palacio de Buckingham.

Falleció en 1883 a los 93 años. «Tuvo mucha fama en su vida», dice Kuhns. «La gente lo conocía en Estados Unidos y Canadá y también en Inglaterra».