Aunque no se presentará para su reelección en 2016 es posible que en los próximos actos políticos el presidente Obama escuche cantar a sus partidarios la consigna “cuatro años más”, pero no tomará en serio el clamor.

Porque no puede hacerlo. La Enmienda 22 a la Constitución de Estados Unidos ratificada en 1951 prohíbe a los presidentes de Estados Unidos ser reelegidos por más de dos mandatos. Incluso antes de 1951 la mayor parte de los presidentes seguían el ejemplo marcado por el primer presidente de Estados Unidos, George Washington, y se alejaban del poder luego de completar el segundo de sus cuatro años de mandato.

Los críticos a los límites de un mandato presidencial consideran la enmienda 22 como una barrera a la voluntad de los votantes que quisieran mantener a un presidente en su cargo, así como debilitante para el segundo mandato de un presidente al convertirlo en lo que en Estados Unidos se denomina “lame duck”, o sea un “pato lisiado”, un término que en inglés se refiere a alguien que en política no tiene potencial para lograr nada.

Una caricatura política de 1912 muestra al expresidente Teodoro Roosevelt siendo desanimado por el fantasma de George Washington a que intente obtener un tercer mandato presidencial (National Archives)

Los proponentes identifican algunos beneficios. Los límites a los mandatos favorecen las nuevas ideas y evitan que un solo líder se convierta en alguien indispensable. Argumentan que la presidencia es un puesto de trabajo, no una carrera profesional.

Dado que los presidentes nombran a los jueces del Tribunal Supremo, un presidente que sirva 12 años o más puede tener una gran influencia en la composición de dicha institución.

Thomas Cronin (artículo en inglés), profesor en el Colegio Universitario de Colorado y experto en temas presidenciales dice que “la enmienda 22 es un compromiso práctico, aunque imperfecto, entre la necesidad de energía, decisión y liderazgo y el principio republicano de rotación en el cargo”.

Dos tercios de los estadounidenses favorecen la enmienda 22 y el límite a los mandatos presidenciales. “La mayor parte de los estadounidenses entiende que el límite al mandato es un canje por la protección a la libertad”, dice Cronin.