La situación de los refugiados es una cuestión personal para estos diplomáticos [vídeo]

Timothy Eydelnant y Hoa Tran son dos de los tres millones de refugiados que desde la década de 1970 han comenzado una nueva vida en Estados Unidos. Eydelnant y Tran llegaron con sus familias, que escapaban de la opresión, la persecución o la guerra. Ambos se hicieron ciudadanos, ingresaron a la universidad y se desempeñan en una carrera.

Siguiendo diferentes trayectorias, ambos llegaron al Departamento de Estado de Estados, donde ayudan a coordinar la ayuda humanitaria a los refugiados de la guerra en Siria y de aquellos que escapan del conflicto y la persecución en Asia.

Eydelnant, nacido en Minsk, Bielorrusia, es el coordinador para la ayuda humanitaria a los sirios en la Oficina de Población, Refugiados y Migración. Tran, que huyó de Vietnam en 1975 es jefa de equipo en la misma oficina.

Ambos dicen que sus pasadas trayectorias ayudan en la urgencia del trabajo diario que hoy realizan proporcionando ayuda y protección a personas desplazadas en todo el mundo. Su oficina trabaja con organizaciones internacionales y organizaciones no gubernamentales para hallar soluciones duraderas a la situación de los refugiados, mediante la repatriación voluntaria, integración en los países anfitriones o reasentamiento en terceros países ya sea en Estados Unidos o en otro.

Eydelnant tenía 16 años cuando su familia emprendió rumbo a Minnesota en 1989 bajo un programa para minorías religiosas y étnicas que enfrentaban discriminación en entonces Unión Soviética. Sus padres, ingenieros en Minsk, se pusieron a trabajar en una fábrica para que Eydelnant y a su hermano construyeran una vida mejor.

Siendo niño aprendió de memoria las banderas y capitales, y a una edad temprana se propuso hacer una carrera en diplomacia. Una beca en la embajada de Estados Unidos en Moscú lo condujo al Servicio Exterior y a puestos en Jerusalén; Helsinki; Río de Janeiro; Basra (Iraq); y Viena.

Estados Unidos ha aportado 5.600 millones de dólares para ayudar a casi cinco millones de refugiados que han salido de Siria. Eydelnant, que ha visitado campamentos en Turquía y Jordania dice que “detrás de nuestros escritorios tendemos a extraviarnos a veces entre piezas de papel y números. Ver los horrores de los que escapan y las condiciones en que viven coloca todo eso en perspectiva”.

Tran, cuyo padre trabajó para los gobiernos de Vietnam del Sur y de Estados Unidos, tenía siete años cuando su madre la despertó en mitad de la noche y le dijo “tenemos que partir ahora mismo”.

“Fue increíblemente espantoso y caótico”, recuerda Tran, que fue evacuada junto a sus padres y seis de ocho hermanos a la base de la Armada de Estados Unidos en la Bahía de Cam Ranh y a campamentos en Guam y la isla Wake, antes de ser reasentados en Atlanta.

“Luchamos cuando llegamos a Estados Unidos. Todo el que podía trabajar lo hacía para contribuir a la economía familiar”, dijo. Aprendió documentación fotográfica y abogó en favor de los refugiados, y luego obtuvo un doctorado en antropología. Nunca imaginó que su camino la llevara al Departamento de Estado donde ayuda a confeccionar las políticas y asistencia directa al pueblo rohinyá y otros refugiados y buscadores de asilo en la región de Asia.

A Eydelnant no le gusta hablar de sí mismo, pero quiere ver que los refugiados logren sus sueños. “Ello requiere mucho trabajo difícil, pero uno literalmente puede pasar de ser un refugiado a ser representante de su país”.

Tran afirma que “es una increíble oportunidad participar en la misión de esta oficina, para mí es muy importante el poder devolver algo”.