Un inventor encuentra inspiración al superar sus propios retos

Hombre sin piernas que se sostiene y posiciona con una máquina para jugar al golf (© AP Images)
Las innovaciones de equipos de Jim Martinson abren nuevos mundos a múltiples generaciones de aspirantes a atletas. (© AP Images)

Cuando el veterano de la guerra de Vietnam Jim Martinson perdió ambas piernas después de que uno de sus compañeros pisara una mina terrestre durante la guerra, Martinson estaba seguro de que no volvería a esquiar. «Supe que nunca más lo haría porque tenía ambas piernas amputadas por encima de la rodilla, y para esquiar hay que tener las rodillas», explicó Martinson, de 70 años.

Pero Martinson no se dio por vencido; por el contrario, trabajó duro en su rehabilitación. En la década de 1980 formó una empresa, “Magic in Motion”, que creaba equipos para atletas con discapacidades. Además de hacer sillas de ruedas para la vida cotidiana y deportes específicos, desarrolló el monoesquí, un dispositivo que ayuda a esquiadores discapacitados como él a subirse a los remontes y recorrer las pistas con seguridad.

Esquiador en el aire en un monoesquí (© AP Images)
Frustrado por no poder esquiar con sus hijos después de perder sus piernas, Jim Martinson inventó el monoesquí, que permite que puedan competir atletas como Chris Devlin-Young, que aquí se ve en los juegos “X Games”. (© AP Images)

Motivado por sus hijos

La inspiración del monoesquí fue bastante simple: Martinson sentía un ferviente deseo de esquiar de nuevo. Estaba cansado ver a sus tres hijos esquiar cerca de él, parado en sus piernas artificiales. Había aprendido a esquiar de niño, y tenía espíritu deportivo. (Para este momento ya había sido ganador en la división de silla de ruedas del Maratón de Boston).

«Todo lo que quería hacer era esquiar con mis hijos», señaló Martinson. «No estaba interesado en las pistas de diamantes negros dobles [para esquiadores de nivel avanzado]; solo quería esquiar en las pistas verdes y azules», explicó, refiriéndose a los cerros menos exigentes.

El monoesquí funcionó, y dos años después, Martinson había esquiado en las pistas verdes y azules, así como en pendientes más difíciles, con maniobras complicadas. Alcanzó su punto máximo en 1992, cuando ganó la medalla de oro en los Juegos Paralímpicos en la división de monoesquí alpino. Hoy en día, Martinson sigue esquiando, y hace poco comenzó a jugar al golf, usando un carrito especial para trasladarse.

«En la vida tenemos que tomar una decisión: si queremos avanzar de donde estamos o pasar el resto de nuestra vida lamiéndonos las heridas y sintiendo lástima por nosotros mismos», afirma Martinson.

Con la mira en el camino a la inclusión

«Todos juegan: Deporte y discapacidad», una exposición en el Museo Nacional de Historia Estadounidense en Washington que durará hasta marzo, cuenta la historia de Martinson y otros atletas como él, muchos de los cuales fueron heridos de guerra, pero siguen siendo feroces competidores, y muestra la modernización de los deportes adaptados que ellos han presenciado.

Filas de hombres lanzando troncos en el aire (© AP Images)
En esta foto de 1943, soldados estadounidenses heridos lanzan troncos pesados para recuperar su estado físico. Estos ejercicios de rehabilitación llevaron a una mejora en los equipos y a un mayor interés entre las personas con discapacidad para participar en los deportes. (© AP Images)

Empieza en el principio, con una exhibición de baloncesto en silla de ruedas, por ejemplo, que impulsó el gobierno de Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial para rehabilitar a soldados heridos.

Ray Werner, quien quedó paralítico en el Pacífico, se convirtió en parte de un equipo pionero de baloncesto en silla de ruedas y puso a prueba los límites de su movilidad, comenta Jane Rogers, curadora asociada del museo.

Los deportes adaptados en Estados Unidos se transformaron en un movimiento internacional.

Los Juegos Paralímpicos, celebrados por primera vez en 1960 y los “X Games”, que comenzaron en 1995 y luego incorporaron los deportes adaptados en 2007, dieron nueva visibilidad a los atletas con discapacidades. Y esa visibilidad estimuló la demanda de nuevos avances tecnológicos en los equipos.

Los fabricantes de equipos comenzaron a producir equipos adaptados en la década de 1970, mientras que otros atletas como Martinson hicieron equipos o modificaron equipos convencionales a fin de satisfacer sus necesidades.

Atletas innovadores

Martinson utilizó los comentarios de los clientes, sus empleados y compañeros deportistas para realizar ajustes permanentes en las sillas de ruedas y los monoesquíes de su empresa. Nunca patentó sus invenciones, ya que quería que otros pudieran replicar sus creaciones. «Fue porque no había mucha gente que hiciera algo así», destacó.

«Estas personas se convirtieron en innovadores debido a su situación», señaló Rogers, el curador asociado. «Sin duda, las actitudes han cambiado… pero creo que siempre podemos mejorar».

La autora de este artículo es la redactora independiente Lenore Adkins.