Si usted piensa que los gobiernos nacionales, o incluso los estatales (en el caso de Estados Unidos), son los primeros en frenar la contaminación del aire, se equivoca. Los gobiernos municipales por lo general llevan la delantera; experimentan con estrategias para mejorar la calidad del aire y comparten sus avances. Es más, sus éxitos a menudo son replicados por los encargados de formular políticas estatales y nacionales, quienes avanzan más lentamente.

Esto no significa que las ciudades hayan resuelto sus problemas. De hecho, son grandes contaminantes. Pero las ciudades, especialmente en los países en desarrollo, tienen una ventaja cuando intentan mejorar su aire. Se benefician de los conocimientos adquiridos a partir de los errores del pasado de los países desarrollados, que se enfrentaron hace décadas a la contaminación del aire y sus daños a la salud. Dichos errores condujeron finalmente a formas innovadoras para reducir la contaminación, por lo que ahora las ciudades de países en desarrollo pueden tomar atajos hacia soluciones más eficaces.

Es un momento emocionante, dice el experto ambiental Rohit «Rit» Aggarwala, exdirector de planificación y sostenibilidad a largo plazo de Nueva York y actual profesor de la Universidad de Columbia. Trabajó con el exalcalde de Nueva York Michael Bloomberg en proyectos verdes como el «High Line», que transformó una vía férrea elevada en desuso en un jardín urbano que absorbe carbono, al tiempo que embellece la ciudad.

Personas caminando por una estación de autobús tubular (Zhu/Creative Commons)
Pasajeros salen de una estación de autobús futurista en Curitiba, Brasil, donde la Red Integrada de Transporte fue pionera. (Zhu/Creative Commons)

Las economías emergentes pueden liderar

Aggarwala explica que la India, por ejemplo, está en una posición ideal para aprovechar las innovaciones que brindarán calidad de vida y crecimiento económico a sus ciudadanos. «Si nos fijamos en cualquiera de los desafíos que enfrentan las ciudades de la India: calidad del aire, tráfico y transporte, vivienda, y resistencia climática; todos ellos se resuelven directamente por medio de las mismas iniciativas que permiten reducir las emisiones de carbono», sostiene.

Las estrategias exitosas ideadas en economías emergentes ya están siendo adoptadas en ciudades de todo el mundo. La Red Integrada de Transporte, o RIT,  que comenzó en Curitiba, Brasil (en inglés) en la década de 1970, es ahora «lo que está de moda», dice Aggarwala. «Está en toda Europa y Estados Unidos. Fue una invención brasileña y durante veinte años los planificadores de transporte lo consideraron el metro de los pobres. Ahora piensan que en realidad podría ser mejor que el metro».

Personas sentadas en un vagón de tren subterráneo (© AP Images)
El metro de Nueva Delhi presta servicios a una ciudad de más de 14 millones de personas y genera ganancias. (© AP Images)

También da el ejemplo del metro de Nueva Delhi: «Es rentable a nivel operativo porque la densidad de pasajeros es tan alta que incluso a tarifas muy bajas sigue generando ingresos positivos». India puede satisfacer esa demanda y ofrecer un servicio positivo de alto valor para el medioambiente. Una enorme población que plantea una demanda uniforme en un sistema de transporte no existe en Nueva York o Londres, ciudades que requieren subsidios además de las tarifas para cubrir los costos operativos.

Aggarwala dijo que puede imaginar el día «en el que Estados Unidos, Europa, Japón y otros países miren hacia los modelos de la India para estudiar la manera de hacer las cosas».

Hombres transportan paneles solares en un área remota (CC por Barefoot College)
Los paneles solares llevan electricidad a áreas remotas sin una red convencional (Foto Barefoot College)

Energía completamente moderna

Algunas ciudades de Brasil, India y otras economías emergentes pueden dejar atrás la anticuada e ineficiente infraestructura de la red eléctrica y mantener las luces encendidas con microredes. Una planta de energía a carbón necesita una costosa red convencional, dice Aggarwala. Pero la generación distribuida de energía no: «Encontraremos a menudo que una instalación solar en una azotea, junto con una batería, puede mantener un hogar o un pueblo alejado con suministro de energía, y ciertamente va a ser más barato, seguro y limpio». Aquí, el dinero no se destina a unir cables para conectarse a una lejana estación de generación de energía.

Las ciudades de los países en desarrollo están en una posición ideal hoy, sostiene Aggarwala, ya que pueden lograr «desarrollo limpio: el desarrollo urbano que toma lo mejor de los países occidentales, pero en realidad es más inteligente» ya que despliega estrategias e innovaciones probadas para trazar un nuevo camino.