Funcionarios gubernamentales y representantes de organizaciones no gubernamentales de todo el mundo se reunirán en la Casa Blanca el 18 y 19 de febrero. Su tarea: diseñar nuevas estrategias para los líderes religiosos, los sectores privado y de tecnología y comunidades enteras para ayudar a contrarrestar el extremismo violento.

La “Cumbre sobre la lucha contra el extremismo violento” se basará en el documento de estrategia de la Casa Blanca de 2011 que puso de relieve los enfoques con base en las comunidades para evitar la radicalización y el reclutamiento de grupos o individuos para cometer actos de violencia.

Las ciudades de Boston, Los Ángeles y Minneapolis-St Paul están entre aquellas que han adoptado la estrategia de la Casa Blanca. Los programas piloto en cada ciudad destacan la estrecha interacción entre el personal de aplicación de la ley y los líderes comunitarios para prevenir la radicalización.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha puesto en marcha programas adicionales en ciudades en todo el país.

“Bajo el liderazgo del presidente Obama, junto con nuestros afiliados interagenciales, trabajaremos estrechamente con representantes de la comunidad para desarrollar estrategias locales integrales, para crear conciencia sobre cuestiones importantes, para compartir información sobre las prácticas optimas y para ampliar y mejorar la formación en todas las áreas del país,” dijo el Fiscal General Eric Holder.

Un comunicado de prensa de la Casa Blanca describe las actividades de la Cumbre: “Por medio de presentaciones, mesas redondas e interacciones en pequeños grupos, los participantes de la [cumbre] se basarán gobiernos locales, estatales y federal; comunidades; y los esfuerzos internacionales para comprender, identificar y prevenir mejor el ciclo de radicalización de la violencia dentro de Estados Unidos y en el extranjero”.

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